El diseño en la economía
En un mundo que entiende la lógica del mercado como un
amplio espacio para la concreción de iniciativas innovadoras y de oportunidades
por descubrir, el Diseño parece llamado a posicionar un vasto número de aspiraciones
pendientes:
• la innovación tecnológica,
• el modelo educativo,
• el modo de hacer negocios,
• la identidad nacional.
Gran parte del desarrollo de la presente reunión del ICSID,
junto con algunas (paradojalmente muy pocas) empresas y personalidades de
gobierno, estuvo orientada a establecer enfáticamente la creación de valor como
un rol estratégico determinante para el Diseño. Las múltiples y sutiles formas
en que esto se construye, debido al efecto de la globalización y las
tecnologías en las prácticas de negocios, emergen en el hilo conductor de
varias de las presentaciones desarrolladas en el transcurso de este evento.
Desde la desmaterialización de los substratos de trabajo, los mecanismos de
enseñanza, la gestión simbólica que da lugar a los productos en la cultura de
un pueblo hasta la consolidación de la cultura del servicio, se ven atravesadas
invisiblemente por la noción de Diseño.
Es dicha invisibilidad la que está llamada a hacerse valorar
en una autoconstrucción que demanda cada vez mejores, eficientes y creativos
modelos de gestión. Es aquí donde innovación y emprendimiento son llamados a
conformarse en algo más que clichés de moda en la jerga educativa y
empresarial, pues se trata de un modo de tomar conciencia y actuar en
conformidad ante el cual Latinoamérica ha sido más o menos refractaria, o por
lo menos uy discretamente favorable por años.
El empuje de la globalización, la facilidad de acceso a
nuevos mercados mundiales, la internacionalización de las economías, sus
productos y servicios, pone en primera línea histórica al Diseño como una de
las disciplinas relevantes en la invención de la cultura material y visual de
cada lugar específico del mundo, y más que eso en la posibilidad de construir
mundos globales con raíces en lo inmediato, lo que nos rodea.
Integrando lo material y lo inmaterial
1 Luigi Ferrara
Luigi Ferrara, Director de la Escuela de Diseño del George
Brown College y Presidente de ICSID (Canadá) se refiere a la condición
inmaterial de los objetos de Diseño. De cómo, a partir de la construcción en
redes que permiten los softwares, se han instaurado modalidades nuevas en el
acto de diseñar, las cuales obligan a tomar conciencia de una dimensión (la 4ª
dimensión) que cruza lo económico y cultural.
El diseñador debe rematerializar estas relaciones en los
planos de la producción y el consumo de sus diseños, entender los procesos
implícitos en la representación que ocurre en esta diseminación en red de los
procesos de
Diseño.
Se mencionan la abstracción, transfiguración y la escala
(escalabilidad) que en la industria entrega la opción de impactar produciendo
para el consumo de cada cultura, dejando lugar para la identidad, la
diferenciación. "Ser diferentes es mejor que ser perfectos". Diseño
debe integrarse consigo mismo, interrelacionarse para enfrentar retos complejos
como lo empiezan a hacer ICSID con ICOGRADA, pues diseñar el mundo requiere un pensamiento
integrador, que capte el sentido de cada cultura. Es posible cambiar el mundo
mediante el Diseño ¿es posible?.
Gonzalo Castillo
Gonzalo Castillo, Presidente de la Asociación Chilena de
Empresas de Diseño QVID (Chile) toma la situación del Diseño nacional, ante una
globalización que no debiera ser nociva en si, describiendo amenazas que pasan
la cuenta a las promesas incumplidas por la internacionalización de los
capitales: la distribución de la riqueza, la desigualdad en la participación
del comercio mundial, los proteccionismos de los grandes, las transnacionales que
se apoderan de las subsidiarias. Nuestras debilidades: la idiosincrasia que se
manifiesta en inmovilidad social, en el acceso elítico a la educación, en
nuestra identidad disociada y en crisis permanente. El Diseño como actividad
productiva se ve deficitaria, no está aportando todo lo necesario al sector
exportador, carece de metodologías adecuadas que fomenten el conocimiento, el
flujo de información y la incorporación
industrial del Diseño a las actividades económicas.
Los diseñadores ganan poco pues están mal evaluados, apenas
superando a Educadores de Párvulos y Profesores Básicos en el promedio de rentas
(El Mercurio, enero 2005). Sin embargo el momento histórico presente parece
jugar de lado de los diseñadores, nuestro país está altamente conectado, hay
experticia y talento en diversos ámbitos relevantes para el comercio
internacional, somos un país de cultura exportadora y cuya economía revela
estabilidad.
La invitación es tomar estas oportunidades como fortalezas a
explorar y desarrollar
Fuente:
http://www.buenastareas.com/ensayos/El-Dise%C3%B1o-y-La-Economia/104363.html
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